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viernes, 4 de abril de 2014

De la Serie: "Aquellas Raras historias de Latinoamérica": El Tsunami de Chicha Morada


El tsunami de chicha morada.
Primera Parte






Aquellos quienes han tenido la oportunidad única de probar un vaso de chicha morada, concordarán con el autor en lo magnificente de la textura, color y sabor único de esta bebida peruana. Hoy se beben hogares, restaurantes y reuniones sociales por hombres, mujeres y niños, pero no fué siempre así.

Existió una época oscura donde se desató una secreta guerra que marcó la historia de este país, una extraña confrontación no de hombres, sino de bebidas, y de las ideas e intereses que tras ellas se escondían.

Para quienes tienen el privilegio de tenerla a la mano, ¡alcen sus vasos de chicha morada y brindemos por la luz que se vió después de esta guerra!, (aunque no fuera de los más diáfanos de los resplandores...)

La invasión se produjo en la media noche un 8 de julio, y su presencia causó el más aterrador pánico en los habitantes limeños. Empezaron a salir por todas partes, abriéndose espacio desde el fondo del piso a través de  agujeros de no más de 20 cms de diámetro que en cuestión de segundos crecían a varios metros para poder dar abasto a su inmensa cantidad.
El problema se hizo emergencia cuando las autoridades impotentes, las vieron abrirse paso desde el fondo de la tierra y salir por todas partes en el parque de Miraflores, en solo instantes, las cucarachas treparon los árboles del parque y devoraron a todos los gatos que solían residir en aquel lugar. Los insectos entraban por puertas y ventanas, se metían a los automóviles, llenaban albercas y piscinas y pocos días después toda la población en Lima permanecía encerrada en sus casas, tratando de mantener al margen a la plaga de cucarachas tapando cada rincón donde estas podían entrar, pero…era una misión casi que imposible; por más que cubrían cada pequeño espacio, estas terminaban entrando a las casas a través de los lugares menos esperados: los grifos del agua, las tomas eléctricas, los sanitarios...Las autoridades hacían esfuerzos infructuosos por detener y exterminar la plaga que azotaba la capital peruana.


La fumigación no fue suficiente y por cada tonelada de cucarachas muertas, salían en pocas horas otras tres aún más rápidas y voraces.
Pronto habían acabado no solo con la vegetación de la ciudad; además invadieron  basureros y se alimentaron de todo lo que había en los mismos; cazaron y devoraron a cuanto animal callejero se encontraba en las calles de Lima.
El siguiente paso desesperado  de las autoridades fue la incineración.
Cientos de policías hicieron fogatas por toda Lima e intentaron sin éxito replicar el fuego dirigido en contra de los insectos; pronto el hedor expelido por las cucarachas quemadas se convirtió en una nube tan densa que impidió toda visibilidad por parte de los oficiales.  Contrariamente, las cucarachas (casi ciegas de nacimiento) no tenían inconveniente y se multiplicaron haciendo insignificante el fuego que rondaba la ciudad. Solo bastaron cuatro días desde el momento en que apareció la primera cucaracha para que Lima fuera una ciudad en estado de emergencia a nivel mundial.



La primera fortaleza levantada para evitar la entrada de la plaga se hizo en solo dia y medio. Era una impresionante muralla electrificada de más de 9 metros que altura que recubría en su totalidad todo el perímetro de la Octopuss Kola, o más conocida comúnmente como la "OK Kola".
La "OK" era un imperio mundial de los refrescos y gaseosas que había llegado al Perú hacía más de 8 años y  en poco tiempo había sacado del  mercado a las gaseosas locales, posicionándose como la bebida gaseosa No 1 en la ciudad, a tal punto que habían obligado a la competencia a venderle sus fábricas a precios ridículamente irrisorios. La técnica no era difícil de entender:
Sabor diferente, fórmula secreta, y una impresionante cantidad de millones invertidos en mercadotecnia en todos los medios de comunicación existentes enfocados a los mas jóvenes.
Pronto, beber "OK" Kola estaba de moda y era sinónimo no solo de libertad sino de imagen. No se podía ser alguien feliz si no se compartía o disfrutaba una "OK" Kola, si no se tomaba una, no habían buenos momentos; y este slogan, parecía repetirse y ser parte ya de las costumbres de los habitantes de Lima,a tal punto, que en  plena crisis sanitaria producida por la invasión de las cucarachas, muchos jóvenes todavía salían a la calle solo en busca de una "OK" Kola, sin importar tener que caminar sobre capas y capas de cucarachas que  crugían como hojas secas al ser pisadas.



La OK" Kola parcia ser la única empresa en medio funcionamiento, a pesar de que, poco a poco, aquella barrera eléctrica se estaba volviendo obsoleta. De alguna manera, las cucarachas habían encontrado la manera de entraran a la gran planta de producción y empezaban a colarse entre la ropa de los operarios para hacer sus nidos y reproducirse en los sitios donde el calor proveía las condiciones adecuadas para incubar sus huevos.
No suficiente con esto, las autoridades pidieron a la planta que les cediera el sistema de protección eléctrica para instalarlo en los hospitales de la ciudad.

Como era de  imaginarse, no cedieron su propio sistema de seguridad, sino que pidieron un nuevo que sería arrojado desde un gigantesco avión carguero en un término no menor de 11 días. Posteriormente darían los planos para la construcción de nuevos sistemas que replicarían en otros hospitales. El costo no involucraba monto alguno, siendo la única condición para ello el de ordenar el fin total y definitivo del único enemigo que la OK" Kola tenía en la ciudad, un enemigo mucho más arraigado y poderoso que las mismas cucarachas que lentamente empezaban apoderarse de su planta protegida por la electricidad: su gran enemiga, La Gran Chicha de Cuzco.

Si bien, la gran chicha de  Cuzco no venía de este legendario lugar, el solo nombre  le había dotado de un misticismo y una energía contundente. Por siglos, la chicha morada había sido la bebida reinante no solo en el país inca sino que se consumía fuera de su territorio con inmensa aceptación. Al ingresar la OK" Kola al Perú, pudo exterminar con relativa facilidad a sus competidores locales, gracias a sus estrategias de mercadotecnia, pero no pudo desbancar a los productores de chicha morada, permaneciendo todavía como la bebida más consumida en el país. Algo que la OK" Kola se había permitido en ningún país donde había penetrado.

Los pequeños productores industriales fueron saboteados con facilidad, mientras que paralelamente la OK" Kola compraba a las fabricas de refrescos y gaseosas locales;  pese a esto, la chicha morada se continuaba consumiendo. Pronto el gigante extranjero tuvo que tomar medidas mas drásticas para quitar más mercado y posicionarse como líder: en una inteligente y  corrupta jugada, patrocinó y financió a un grupo político que al ser finalmente elegido, logró que se prohibiera la elaboración de chicha morada dentro del área urbana de Lima, argumentando motivos sanitarios en su realización que podían afectar el medio ambiente dentro de la periferia. Pese a lo ridículo de las argumentaciones, la ley se implementó y los pocos productores sobrevivientes se unieron para buscar una solución final que los llevara a continuar con la producción de chicha morada.

La Gran Chicha de Cuzco se convirtió en la única alternativa para evitar la desaparición absoluta de la chicha morada a manos de las sucias jugadas de la OK" Kola. La unión de los productores limeños se instaló en el único lugar que escapaba a la cobertura de la ley anti chicha morada: una vieja plataforma petrolera abandonada, a 11 kilómetros mar adentro justo frente a playa de  Chorrillos. Si bien la ley anti chicha morada era altamente prohibitiva, tenía un error que había sido aprovechado por La Gran  Chicha de Cuzco: La producción estaba vetada en el área urbana, no hablaba nada de la distribución, por lo cual, grandes barriles de madera eran llevados a tierra desde la plataforma marítima a través de las lanchas de pescadores lugareños y distribuidos por viejos camiones y taxis a los centros de venta donde muchos esperaban incluso horas para tomar un vaso de la tradicional chicha morada.
Después que la ley se había encrudecido frente a los productores caseros de chicha (se conoce el caso de una abuela que fue encarcelada por hacer una jarra de chicha y darle un vaso a su nieto), la “OK" Kola preparaba una contraofensiva contra su rival, pese a haberle ganado con la ley un buen porcentaje del mercado.

Accediendo a los requerimientos de la “OK" Kola, ahora todas las autoridades debían no solo combatir los insectos que inundaban toda Lima, sino que debían evitar a toda costa que los botes con chicha morada provenientes de la plataforma llegaran a tierra. Las embarcaciones eran regresadas a la fuerza so pena de ser vertido su  contenido al mar. En tierra, los pocos lugares donde aun se vendía la chicha fueron cerrados y algunos de estos llegaron a ser incinerados argumentando que eran un punto de reproducción masiva de las cucarachas.
Aislados en alta mar, los trabajadores de la Gran Chicha de Cuzco, continuaron produciendo chicha morada y pronto crearon un monumental tanque de almacenamiento de 47 millones de galones para guardar la chicha; habían procurado abstenerse de todos los recursos necesarios por lo que el maíz no era un asunto de preocupación.  Continuaban produciendo la  chicha morada mientras buscaban la manera de hacerla llegar a Lima, mientras que en la capital peruana solo reinaban, la soledad, las cucarachas y la “OK" Kola.



Solo restaban unas seis horas para la llegada del helicóptero que dejaría en tierra el nuevo sistema eléctrico desarrollado para evitar la entrada de las cucarachas a los hospitales y e  implementado en silencio por parte de la “OK" Kola desde el momento en que habían desatado la plaga de  insectos paridos desde el centro de la tierra al escavar los recursos de la misma.  Con la llegada del nuevo equipamiento, venían además los nuevos componentes eléctricos para re potenciar el sistema repelente de la planta, con la cual se buscaba desterrar del todo a las cucarachas del lugar, las cuales ya habían salido dentro de algunas botellas de “OK" Kola en un restaurante de San Isidro.

martes, 8 de enero de 2013

Energía Inútil Capítulo Final : ¨La Marioneta y el círculo de Abasa"



Capítulo V

Capítulo Final
“La marioneta y el círculo de Abasa ”






(…) Natasha se involucró aún más convirtiéndose en nuestra guía espiritual de invocaciones (gracias a la experiencia de su nana), pero el fantasma de Cuco solo continuaba atormentándonos en lugar de unirse a nuestra ceremonia.
Exhausta, Natasha admitió:
-El problema es el lugar, hay que llamar su espíritu en el lugar donde iban a hacer el juramento…
Y regresamos esa misma tarde a la ciudad; entonces, ya nada volvió a ser como antes.

Margarita respiró profundamente antes de tocar la puerta del apartamento de Cuco con la palma de la mano. Me miró con ojos temerosos y cristalinos antes de exhalar lentamente una bocanada de aire, como queriendo con ello retrasar la entrada al lugar. Detrás nuestro Natasha y Rafaelo se besaban copiosamente, como siempre solían hacerlo. Yo miré a Margarita antes de tomar el último trago de una botella de jerez que venía bebiendo desde el avión.

-Si esto no funciona aquí, me daré por vencida- dijo Natasha.


-Espero que así sea- respondí mientras me tapaba la nariz con la mano para evitar seguir oliendo el dulcísimo olor de Cuco que había aumentado desde que llegamos al lugar.


Margarita sacó de su bolsillo un manojo de llaves que le había dado el portero del edificio a cambio de una buena suma de dinero; previamente habíamos preguntado a este si la abuela de Cuco se encontraba en el lugar, a lo cual el hombre nos había respondido que desde la muerte de su nieto, esta no había aparecido.


No fue necesario usar las llaves. Al introducirlas en la cerradura, Margarita se dio cuenta que la puerta estaba abierta y solo la empujó suavemente hasta abrirla. Se escuchó un leve chillido de las bisagras mientras entramos lentamente uno tras otro hasta la amplia sala del apartamento. Intentamos prender alguna luz pero fue imposible encontrar un interruptor en la pared; permanecimos a oscuras mientras que Rafaelo haciendo memoria, ubicaba a ciegas una de las lámparas que se encontraban en las mesas; después de tropezar y maldecir en un par de ocasiones, por fin pudo encender una lámpara que iluminó tenuemente aquel lugar. De inmediato, intenté buscar dónde se encontraban las botellas de licor  y me dirigí hacia un pequeño bar ubicado en una pared contigua. Natasha me tomó por el brazo y me detuvo.

-No!.-dijo secamente-.


Nos pidió que nos juntáramos y así como lo había hecho tantas veces en Moncowa, comenzó a invocar al espíritu de Cuco:


-Cuco, amigo, hermano, compañero... sabemos que tu alma se encuentra errante por los senderos que recorriste en vida... hoy estamos aquí, implorando tu presencia para liberarte de las ataduras terrenales y cumplir con nuestras promesas…. Cuco, amigo, hermano, compañero... sabemos que tu alma se encuentra errante por los senderos que recorriste en vida...


Continuamos por largos minutos esperando que el espectro de Cuco apareciera, pero no fue así. Mantuvimos la paciencia como única opción de librarnos de el, pero con el paso del tiempo, la voz de Natasha se volvió desesperanzada y eso hizo mella en nuestra confianza. 
Justo cuando Natasha había llegado al punto de repetir por repetir la invocación, y ya nos habíamos sentado en los mismos sofás donde tiempo atrás yo me acostaba borracho, sentimos uno leve ruido proveniente de las habitaciones; un paso lento... y unos segundos después otro paso. Luego, silencio absoluto. Permanecimos petrificados por el sonido.


-Es el!, es el!-chilló Margarita mientras me clavaba las uñas en el brazo.


-Puede ser cualquier cosa-respondí apático-


-Cállense, estúpidos!-protestó Natasha, y continuó:


-Amado Cuco, si esta es tu esencia que se hace presente, y deseas que permanezcamos en el lugar que fue tu hogar, indícanos...


De nuevo el silencio inundó el lugar.



-¿Que les dije?, eso no es nada, pudo ser cualq….


De nuevo se escucharon dos pasos, iguales de lentos y cansados que los anteriores.


-Es el! Es el ¡ Maldita sea!...es Cuco!-volvió a chillar Margarita.


Natasha asintió con una mirada seria y pétrea que jamás le había visto, y mucho menos en sus películas.


-¿Que hacemos ahora?-Preguntó Rafaelo, quien hasta el momento había mantenido total silencio.


-Vamos a buscarlo, somos nosotros quienes lo invocamos-respondió Natasha.


Caminamos lentamente en fila india hasta adentrarnos en un pasillo donde la luz de la lámpara de la sala ya no nos iluminaba. Natasha permanecía con sus innovaciones en voz baja mientras Margarita se aferraba a mi brazo enterrando sus uñas. Detrás mío, Rafaelo no me soltaba la camisa, y yo, solo deseaba tropezar con una botella y beberla de inmediato para retomar el valor que me faltaba.


Entonces, nos detuvimos de inmediato y dimos un sobresalto de terror. Frente nuestro, flotaba una llama pequeña amarilla que se movía al compás del viento.

Poco a poco la llama se fue acercando y aumentando de tamaño, hasta que dejó ver que tras ella se escondía lo que parecía ser un rostro arrugado y pálido, lleno de sombras y pliegues espantosos.


-¿Quién anda allí?-dijo una voz cansada y aguda.


Después de unos instantes comprendí lo estúpidos  que habíamos sido hasta ese momento: 

Ningún espectro había respondido las peticiones de Natasha; esa voz  no era de otra persona que de la abuela de Cuco, y nosotros cuatro, en lugar de estar muertos del susto, podíamos matar de miedo a aquella pobre vieja...¡valientes estúpidos! entonces, traté de hablar en voz baja y les indiqué que retrocediéramos antes de ser vistos y continuar con aquellatontería.


-¿Quién anda allí?-¿Quién, quién es?-volvió a preguntar la anciana.


Casi al momento de regresar a la sala y ser  visibles, le dije a Natasha:


-Esa es la abuela de Cuco!, vámonos ya antes que le dé un infarto por culpa nuestra!


-Pero nos dijeron que no había nadie!-Susurró Margarita-


-Pues nos dijeron mal!-protesté- vámonos ya!


-¿Quién anda allí?-¿Cuco?, hijito? ¿Eres tu?-dijo la mujer con voz nerviosa.



Una sensación de tristeza sacudió mi cuerpo, el solo hecho de imaginar a aquella anciana solitaria, aun creyendo que su nieto continuaba con vida y que su muerte solo había sido un sueño,  me hizo dar cuenta que el olor, así como su voz y su “fantasma”, estaban en nuestra conciencia, y que el recuerdo apegado en su abuela, era la prueba fehaciente de ello. 
Sentí nostalgia, vergüenza, pena, y a medida que continuaba retrocediendo para escapar del lugar antes de ser visto, su olor se hacía cada vez más fuerte y desesperante.


-Señora…Señora, disculpe, no se asuste por favor-dijo Margarita con la voz temblorosa- Somos nosotros…los amigos de Cuco…no sabíamos que usted  estaba aquí…solo veníamos a hacerle un homenaje a su nieto…no se asuste…discúlpenos...no encontramos como encender la luz...


-¿Cuco? ¿eres tú?, ¿Estás allí?-volvió a preguntar la abuela a medida que se acercaba más a la sala donde ya habíamos llegado -


-Vámonos ya!-le dije a Rafaelo- Esta viejita es sorda, vámonos antes que nos vea, Margarita…Natasha….vámonos!


Halé a las dos mujeres unos pasos pero no pudimos avanzar más. Una fuerza extraña sacudió nuestros cuerpos y nos hizo permanecer inmóviles en la sala del apartamento, justo al instante que escuchamos otra voz:


-Si, abuelita…aquí estoy...


-¡Si, Cuco, que bueno!, entonces…¡ya estamos todos!- Dijo la anciana con una extraña voz risueña.


Unos momentos después, la tenue luz de la lámpara de la sala nos permitió ver por primera vez a la abuela de Cuco. Era una mujer enjuta y encorvada que arrastraba sus pies lentamente a medida que se aproximaba. Su rostro alargado, parecía un arado infinito de arrugas y sus manos esqueléticas y blanquísimas pese a que temblaban, aún mantenían la vela que alumbraba su camino en la oscuridad.


Cuco estaba con vida… ¿Qué tipo de engaño había sido este?


Intenté voltear a mirar a Margarita pero mi cuello, así como el resto de mi cuerpo, permanecía inmóvil; apenas si podía girar con dificultad los ojos para verla de reojo y detrás de ella a Rafaelo. A mi lado permanecía Natasha; pero ella, a diferencia del resto, estaba moviendo la cabeza en señal de negación, a medida que la anciana se acercaba más y más.


-Cuco… Cuco, llévalos al centro de la sala. Los quiero todos juntos…-dijo la vieja, y acto seguido apagó la llama de la vela con un soplido.


Entonces, Cuco apareció de las sombras. Era el mismo: su ropa grande y de muchos colores mal combinados, su caminar lento y sus movimientos torpes. Pero algo había cambiado en él. Su mirada estaba perdida, rígida y sin pestañeos; estaba más pálido que de costumbre y su voz era mucho más pausada cuando respondió:


-Si…abuela.

Se acercó a la inmóvil y muda Margarita y la tomó de los hombros alzándola con gran facilidad; estaba volteándose para llevarla al centro de la sala cuando Natasha gritó:


-Déjenos ir!. Se lo ruego, perdónenos la vida!!!


-Jajajajajaja-rió la anciana al acercarse-  Podría dejarte ir porque no me sirves…podrías guardar silencio pero nunca haces caso…gritona!


Natasha la miró a los ojos como intentando descubrir algo oculto en su vítreo mirar .
Permanecieron unos instantes asi, viéndose la una a la otra sin pestañear.

De repente, Natasha entró en pánico y dos lágrimas rodaron velozmente por sus mejillas.

-¡Déjenos salir!, ¡déjenos salir!- Gritó con la desesperada voz de quien ha hecho un descubrimiento-No diremos nada, no haremos nada, se lo ruego, se lo suplico, déjenos salir!


La anciana negaba con la cabeza mientras reía.


-Rafaelo, ayúdame mi amor, sácame de acá-continuaba sollozando desesperada-, ¡esta no es una anciana!, esta, esta...


No alcanzamos a escuchar con claridad sus últimas palabras que sonaron inundadas por la sangre. Justo antes de que Natasha nos dijera el verdadero origen de la abuela de Cuco, esta sacó su asquerosa y puntiaguda lengua y perforó la garganta de Natasha de un solo golpe. Apenas pudimos ver como con sus últimos esfuerzos intentaba terminar su frase antes que su cuello empezara a lanzar chorros de sangre y cayera muerta a mis pies.


Nosotros que estábamos inmóviles de cuerpo y habla apenas pudimos gemir de horror sobre lo que estábamos viendo en aquel momento.  Cuco continuó llevando a Margarita al centro de la sala y regresó por Rafaelo quien con ojos extremadamente abiertos contemplaba el cuerpo sin vida de su amor bañado en su propia sangre.


Cuando los tres quedamos en el centro de la sala, totalmente petrificados pese a que no teníamos  atadura alguna, la anciana se acercó a Rafaelo y le susurró al oído:


-Demasiado buena para ti…demasiado activa para ti…¿creíste que iba a dejar que durara más tiempo?, jajajajajajajaja…-y continuó:


-Cuanto tiempo los he estado esperando mis niños…por fin los tengo de frente…tanto tiempo mirándolos desde las sombras, tanto tiempo preparándome para este momento….cuidándolos….para mi….


Mi mirada de desconcierto se hizo más que notoria, no podía entender como Cuco (a quien habíamos enterrado, aún estaba con vida), ni como ahora nos encontrábamos paralizados e inmovilizados por estos hilos invisibles... tampoco como esa anciana había matado a Natasha de aquella forma..no podía entender absolutamente nada...ni lo que estaba pasando, ni sus  palabras sin sentido. Cuco permanecía a su lado sin parpadear, con la  mirada perdida y vacía, como una especie de robot gordo y torpe.


¿Es que aún no comprenden? ¿Aún no saben lo privilegiados que son al haber sido mis elegidos?-dijo respondiendo al ver mi mirada desconcertada.


-Los he estado esperando por tanto tiempo-continuó-Ustedes no encontraron a Cuco, el los encontró para mi….es su labor, mi marioneta busca lo que deseo y lo que deseo es…

Margarita gimió desesperada al ver cuando la anciana volvió a sacar su acuosa lengua afilada que le llegó a la mitad del pecho.


Cuco fue una buena marioneta-prosiguió-pero hoy, antes que los devore, uno de ustedes lo reemplazará y estará a mi lado por los próximos 36 años, así como el lo estuvo….el resto no se preocupe…será mi alimento!


La vieja nos miró mientras se reía mostrando sus dientes verdes y disparejos; retrocedió unos pasos y dibujó un círculo invisible en el aire; puso la palma de la mano en el y fue cerrando poco a poco el puño. Miró a Cuco y le dijo:


-¿Alguien en mente?


-Margarita, abuela, porque Margarita nunca me quiso…


-Me parece bien, Cuco, -respondió- y caminó hacia ella- hace varios siglos que no tengo una mujer como marioneta y quizás esta podría funcionar...


Margarita empezó a gemir de nuevo haciendo esfuerzos sobrehumanos para intentar en vano de liberarse y huir. Yo solamente podía mirar la escena con ojos desorbitados,; creo que si hubiera tenido control sobre mi cuerpo, hacía tiempo habría perdido el control sobre mis esfínteres. Rafaelo estaba lejos de mi limitado alcance visual. Tampoco lo escuchaba gemir.
La anciana se acercó a ella y con la uña de su pulgar derecho hizo una señal en su frente. Recitó unos versos incomprensibles y luego llamó a Cuco. Este miró a la anciana y cuan alto era, comenzó a dejar escurrir su saliva verde sobre la frente de Margarita. Y allí permanecieron por largo rato mientras la abuela regresaba al círculo invisible que había dibujado con la mano.

-Energía Inútil- Todo se trata de energía inútil- dijo-muchos de nosotros  nos alimentamos de la energía de los demás, de sus estados de ánimo, de sus temperamentos…pero, es una energía efímera y pasajera; pero yo... yo descubrí que la energía inútil es más durable, pura y casi ilimitada… ustedes, mi fuente de energía inútil, mi alimento…una vez consuma su energía inútil, podré descansar por muchísimos mas años de los que he descansado antes….todo aquello que nunca hicieron, todo aquello que pudieron hacer o pensaron hacer pero que solo quedó en eso…toda esa energía que pudieron emplear y se quedó estática…muerta…inútil…todo ese cúmulo de energías ni siquiera desperdiciadas es de lo que yo me alimento…y para ser un buen alimento, ustedes se han dejado cosechar muy bien!


No fué necesario  buscar más explicaciones a las preguntas que hacía unos instantes me había hecho. Esa cosa, sea lo que fuere, había usado a Cuco (su nieto, marioneta, esclavo o lo que sea), para aumentar nuestra inutilidad… aquellos hechos fortuitamente extraños que habían acontecido con nosotros (ganar la lotería, encontrar el amor o liberarse de los maltratos de Ángela), habían sido provocados premeditadamente por la abuela de Cuco…¿como?No tenia ni idea....cuanto deseaba una botella de ron…


La mujer se acercó a Rafaelo, y yo, de reojo,  podía observar como Cuco bañaba a Margarita con su saliva verde la cual ya cubría por completo su cabeza.


-¿Este no responde? –dijo la abuela al ver a Rafaelo, quien evidentemente se había desmayado al ver la muerte de su amada a manos de la anciana.


-Vamos a probar la energía inútil de la sucia vida de Rafaelo…


La mujer dijo un par de palabras en un lenguaje extraño y de repente, aquel círculo invisible que había dibujado en el aire se volvió de un naranja fulgurante y las manchas de ese mismo color se hicieron más visibles y brillantes en la piel de Rafaelo. Poco a poco, empezaron a desprenderse de estas unos amorfos hilos de luz que llenaron el círculo en el aire. Toda la habitación se iluminó de naranja y pude ver donde quedaba el bar…tristemente no podía hacer nada para apoderarme de una botella. La abuela de Cuco miro complacida como se llenaba por completo el círculo y caminó poniéndose detrás de este.


-El círculo de Abasa, contenedor de energía inútil-dijo-los druidas lo conocían, pero lo hemos mejorado…el aire es un elemento más etéreo que la roca y más manipulable….mi contenedor está casi lleno!


Giré los ojos para ver a Rafaelo pero lo poco que me permitíó la vista fue hallar un cúmulo de músculos y huesos que expedían visos naranja viajando hacia el círculo de Abasa. Con terror, giré los ojos hacia Margarita quien ya era una masa de saliva verde que seguía saliendo de la boca de Cuco. Estaba completamente solo.  Mi terror aumentó cuando la anciana sacó su horrible y puntiaguda lengua viscosa y comenzó a lamer los bordes del círculo naranja. Poco a poco, alargó más y más su lengua hasta lamer por completo el diámetro. Entonces aceleró la acción y comenzó a succionar la energía inútil que se encontraba contenida. Después de largos minutos, la energía del difunto Rafaelo había desaparecido y la abuela de Cuco comenzó a reír copiosamente. Su piel brillaba de color naranja y su semblante parecía mucho más monstruoso y casi menos humano.



-Esta energía inútil es deliciosa! –gritó- no saben el bienestar que me ha dado…ahora, no puedo perder el tiempo más contigo, porque sigues tú, y me comeré tu energía antes que Margarita sea mi nueva marioneta…


Se acercó a mí y de nuevo repitió esas irreconocibles palabras, pero además sacó su lengua horrible y la pasó por mi frente haciéndome una herida sangrante. Sin demora, comenzó a salir de mis manchas los mismos visos naranjas que habían salido de Rafaelo. La energía inútil escapaba de mí y a diferencia de Rafaelo, esta llenó mucho más rápido el círculo de Abasa, los destellos no dejaban de salir de mi cuerpo y empezaban a desbordar los límites del círculo llenando la sala de una intensa y cegadora luz naranja. La abuela de Cuco tenía una mirada más que sorprendida y pareciera como si nunca hubiese visto tal cantidad de energía inútil acumulada en un círculo; se lanzó hacia el y empezó a lamer los bordes, pero la energía inútil procedente de mi seguía saliendo como un torrente infinito. La anciana lamía el borde y cuando intentaba continuar hacia el centro del círculo, el borde se volvía a llenar y ella de nuevo regresaba a lamerlo; primero con un gustoso apetito y luego con desesperación, como deseando tener más lenguas que la ayudaran en aquella labor. Tuve que cerrar los ojos por que la intensa luz naranja que reinaba en todo el lugar los hería fuertemente, mientras que   la energía inútil seguía saliendo de mi cuerpo como una fuente ilimitada.




A veces escuchaba la voz de la anciana intentando tragar toda esa energía y la mujer se oía ahogada en medio de sus lengüetazos. Calculé que habían pasado unos quince minutos cuando abrí los ojos y pude verla aun lamiendo los bordes del círculo, totalmente desesperada y fuera de sí, moviéndose a gran velocidad pese a su edad...la vieja estaba mesmerizada en aquella acción de lamer la energía que seguía saliendo de mi cuerpo. Pasó un tiempo y continuaba viéndola fuera de si, aun lamiendo el desbordado límite del círculo. 
Unos momentos después, de detuvo y me miró. Trató de decir algo pero su voz ahogada no me permitió escuchar. Se tomó el pecho y calló de espaldas estrellando su cuerpo contra la mesa de centro de la sala. La energía inútil seguía fluyendo de mi cuerpo hacia el círculo de Abasa. Unos minutos después, caí al piso y me desmayé.




EPÍLOGO


Hoy vi por la televisión que habían inventado un nuevo formato para ver películas. Se llama Compact Disc (o C.D). Es una lástima que Rafaelo no lo hubiera llegado a conocer. Tal vez rente una de sus películas clásicas en su honor.  No lo niego, a veces lo extraño, sobre todo cuando íbamos a beber. Todos estos años he tratado de analizar lo que pasó esa noche y sigo llegando a la conclusión que mi energía inútil fue lo que me salvó la vida.

La abuela de Cuco se había alimentado de la energía de Rafaelo, pero al notar que mi inutilidad vista en términos de luces era mucho mayor,  se lanzó ansiosa a comerla...sin embargo, esta era tan abundante, que no pudo con tanta y cayó muerta sobrecargada con mi energía inútil; supongo que no se puede acumular energía sin gastar ni un poco, porque el contenedor se malogra…fué su caso, creo... 

Cuando abrí los ojos, estaba fuera del apartamento de Cuco y Ángela me miraba con ojos piadosos. Ella, de quien no había sabido nada desde el viaje a Moncowa, había olvidado de nuevo sus llaves y me fué a buscar al lugar donde tiempo atrás me había estallado una lámpara de cristal en la cabeza: El apartamento de Cuco. Allí me encontró desmayado en el piso de aquel desastre ocasionado por la anciana y su marioneta en una sala naranja con los restos esqueléticos de Rafaelo, el cadáver de Natasha y la misma anciana muerta por una sobredosis de mi energía inútil.


Momentos después pude entender la mirada triste de Ángela al rescatarme de aquel lugar. El círculo de Abasa me había cobrado la energía y mis piernas se habían ido poco a poco convertidas en destellos naranjas. Ahora, solo tenía por extremidades unos hilos de carne y hueso que colgaban de mi cadera.

Antes de irnos, le rogué que regresáramos por Margarita. 
Lo que encontramos no fue nada agradable.  Cuco había desaparecido por completo. Sus ropas estaban en el piso rodeadas de su saliva verde, como si finalmente se hubiera convertido en esto mientras ensalivaba a Margarita. Ella estaba cubierta de una masa proveniente de aquella salivación endurecida. Con dificultad, pudimos romper aquel recubrimiento y la hallamos aún viva. Pero ya no era Margarita. Era una mujer tiesa y fría, como un maniquí idéntico a un ser humano, pero seco por dentro y por fuera. Cuco la había convertido en la nueva marioneta de su abuela para que en un futuro buscara otra cosecha de energía inútil; mas, al ya no haber quien la manejara, la marioneta quedó estática a la espera de algún mandato.



Al otro día nos mudamos de allí y nos fuimos a vivir al sur de Victoria. Nuestro escape fue rápido porque no teníamos como explicar los cadáveres en la sala de Cuco, y porque además, encontramos mucho dinero guardado en las habitaciones.  Al principio me costó un poco de trabajo moverme con esta silla de ruedas, pero luego pensé que si aún tuviera piernas, tendría que usarlas y eso me cansaría más; además en la silla de ruedas puedo esconder algunas botellas de alcohol cuando voy de viaje en avión.


Aunque insistí en traer a Margarita con nosotros, Ángela se opuso, así que la dejamos en nuestro antiguo apartamento, escondida en un armario con llave. No quiero ni imaginar la cara que pondrán los nuevos inquilinos cuando la encuentren… ha de ser divertidísimo.


A veces pienso que siempre he estado predestinado a ser un inútil, y eso es lo que mejor se hacer. Finalmente fue lo que me salvó la vida. ¿y... que es la vida? Bueno, la vida es estar sentado en mi silla de ruedas, comiendo frituras, emborrachándome y viendo la lucha libre. Mi gran premio y todo lo que realmente me merezco y lo único que realmente necesito para vivir.


FIN

miércoles, 17 de octubre de 2012

ENERGÍA INÚTIL Capítulo I : “La Hermandad de los Inútiles”




ENERGÍA INÚTIL

Por Arturo Londoño Amórtegui


Capítulo I
 “La Hermandad de los Inútiles”



Ilustración: Arturo Londoño Amórtegui

“Cuco” fue el último en unirse a nuestra hermandad. Nunca supimos su verdadero nombre ni mucho menos su apellido, aunque realmente esto no importaba. Para ser miembro de nuestro grupo, el nombre era lo de menos. Solo se debía cumplir una serie de características especiales que Cuco tampoco presentaba; sin embargo, tenía una gran ventaja que hizo que su vinculación a nuestra hermandad fuera una excepción a la regla: Cuco era extremadamente rico. Rico e idiota. El mesías que habíamos esperado por largos años y que por fin había llegado para complacer los deseos y ocurrencias en pro de cumplir nuestro fraternal lema: 

“No hacer nada útil”.

La tarde en que lo vi llegar por primera vez al edificio, me pareció el remedo de un dibujo de esos hecho por los niños de primaria: Alto y obeso vestido con una camiseta de Mickey Mouse metida dentro de un pantalón  de pana café que le llegaba hasta arriba del tobillo. –Un idiota completo- pensé desde que lo ví a lo lejos y mi percepción era ratificada por sus torpes movimientos de tipo grande que no puede coordinar un paso tras otro sin enredarse con sus propios pies.

Yo permanecí un rato mirando como trataba de coordinar a los hombres que le hacían la mudanza en el edificio y me reía a carcajadas viendo como estos tipos le tomaban del pelo y amontonaban en el piso de mala manera y dejaban caer las innumerables cajas y muebles que Cuco traía consigo; sin embargo, mi interés hacia el dejó ser netamente por burla hasta el momento en que lo vi sacar de su bolsillo una abominable cantidad de billetes arrugados que le daba sin contar a los hombres para que fueran a comprar un refresco, para que después del descanso terminaran de subir las cajas al quinto piso donde se había mudado.

No tardé mucho en contarle a Rafaelo sobre el nuevo inquilino del edificio.  Rafaelo (De hecho se llamaba Rafael), era mi gran amigo y segundo miembro de la “Hermandad de los Inútiles”; si bien, no era tan inútil como yo, se encontraba en proceso de ser una fuerte competencia. A diferencia mía (que nunca lo había hecho), Rafaelo trabajó por un tiempo; incluso, cuenta la leyenda, llegó a ser maestro de escuela por un par de años. Un día dejó de ir a clases sin explicación alguna. Las directivas lo llamaron a su teléfono y la dueña de la casona donde este rentaba una habitación para vivir les comentó que parecía que estuviese enfermo ya que no había salido en tres días. Una semana después,  la dueña de la casona, extrañada por el total  silencio de Rafaelo, le pidió a su esposo que forzara la cerradura de la habitación (creyendo que Rafaelo había  muerto), Entonces sintieron una inmunda pestilencia y el hedor de las moscas que volaban por todo el lugar; Rafaelo no estaba muerto; lo encontraron sentado en el piso de su habitación rodeado de montañas y montañas de casetes de Betamax con películas pornográficas que veía absorto, sin parpadear, sin descansar e incluso sin dormir. Por más que intentaron moverlo del lugar, les fue imposible. Rafaelo en un estado de mesmerismo solo pudo ser levantado por dos policías que lo golpearon después de apagar el televisor para llevarlo a la calle y dejarlo a su suerte por orden de la dueña de la casona. Desde esa noche, los vecinos jamás olvidaron la imagen de los dos policías sacando a empujones a un esqueleto desnudo a la calle para después golpearlo en las costillas y piernas. El departamento de psicología de la Escuela donde Rafaelo trabajaba culpó la conducta del educador al stress generado por las clases, y temiendo una denuncia por parte de este, le dió una generosa suma de dinero para que se fuera una semana de vacaciones a las islas y regresara renovado a sus labores. Rafaelo no solo no viajó como lo habían propuesto sus directivos, sino que gastó todo ese dinero en pornografía. Pronto se hizo amigo de un distribuidor mayorista de estos casetes y consiguió más rebajas en sus compras; con el tiempo obtuvo un carnet de cliente fiel y pudo redimir puntos en almacenes de cadena. De esto habían pasado ya tres años hasta cuando lo conocí. Para ese entonces, Rafaelo no era solo un cadáver ambulante que veía sus películas 18 de las 24 horas del día, sino que tenía la colección de casetes de Betamax más grande del país de este género y las alquilaba para suplir sus necesidades más básicas y continuar comprando más y más películas. Así pues, que cuando no se la pasaba encerrado entre sus casetes viendo los filmes, solía ir a beber conmigo, cosa en la que, realmente yo le llevaba amplísima ventaja.


Cuando le hablé por primera vez a Rafaelo de la forma en que Cuco repartía su dinero sin el mayor interés por su denominación, vi un brillo en sus ojos que nunca había visto antes, más aún cuando le conté que Cuco tenía un nuevo aparato para ver películas llamado VHS. Pasó muy poco tiempo para que sustrajéramos este reproductor de su apartamento y Rafaelo desapareciera por largas semanas mientras veía en VHS sus clásicos remasterizados.

Sin embargo, no fue fácil entrar por primera vez al apartamento de Cuco. Pese a que ya llevábamos un par de meses de “amistad”, siempre fue reacio a dejarnos entrar por temor a su abuela. Si…este imbécil de casi dos metros temía que su abuela –con quien únicamente vivía- se ofuscara si veía a alguien extraño en el lugar. Por fortuna, la vieja solía ir al campo un fin  de semana al mes dejando lugar para nosotros. Fue Margarita quien finalmente y aprovechando el viaje de la anciana, lo convenció de dejarnos entrar una noche a su apartamento. Con la excusa de crear un pacto de amistad entre los cuatro y hacerlo parte formal de nuestra hermandad de “Amigos para Siempre”; una estrategia que finalmente sirvió para que pudiéramos conocer el impresionante apartamento de Cuco.

Si Rafaelo era un inútil cuya única ambición era tener la colección de películas para adultos más grande del mundo, Margarita era una inútil cuya sagacidad para salirse con la suya era directamente proporcional a sus ganas de no esforzarse en demasía. Alguna vez, Margarita trabajó para una oficina de operaciones contables. Como en esos días empezaban a utilizar el computador para hacer las cuentas, Margarita aprendió con suma habilidad el uso del teclado numérico a tal punto que se convirtió en la digitadora más hábil e imprescindible de toda la empresa. Un año  y medio de infatigable trabajo, Margarita demandó a su antigua empresa por “lesiones irreversibles en su túnel carpiano” y consiguió una pensión vitalicia gracias a los resultados de los estudios médicos hechos casualmente por un familiar suyo.


Aquella noche de sábado, donde por fin pudimos entrar al apartamento de Cuco y abusar con extremo descaro de su hospitalidad y estupidez, fue el inicio del fin de aquella hermandad y el giro irreversible de nuestras inútiles vidas hacia la fatalidad.


Continuará...

miércoles, 10 de octubre de 2012

CAFÉ ZOMBIE (Parte III)



CAFÉ ZOMBIE (Parte III)

Capítulo Final

Por Arturo Londoño Amórtegui

Diseño: Arturo Londoño Amórtegui



 
- “Ese tinto estaba pasado”, me comentaba un colega.
- “hermano esa vaina me dio churrias”, escuchaba por el radioteléfono.

Yo mismo me comencé a sentir mal de la barriga y me tocó parar el taxi y bajarme a pedir un baño en una tienda abierta a la madrugada. Muchos compañeros no contaron con la misma suerte y les tocó dejar botados a los clientes y salir corriendo a cagar detrás de un poste.


Al otro día la mayoría coincidieron de que el origen de eso , era el tinto que habíamos tomado la noche anterior, después de insultar a las monas, decidimos regresar donde los zombies.


Las viejas acusaban a los zombies de sabotaje, nadie les creía, yo sí, pero no me importaba.

La reacción de las monas no se dio por esperar. Dejaron que los zombies reinaran casi por un mes, mientras ellas seguían siendo culpables por el incidente del tinto intoxicado. Pero un sábado ocurrió algo inesperado, eran casi las tres de la mañana cuando apareció una caja de cartón con un moño, al lado de donde se hacían los zombies. De hecho estaba ahí antes de que estos aparecieran a vender el tinto; la caja estaba marcada con el dibujo de un cerebro  y la letra 2 x 1. La zombie que parecía ser una mujer por fin se percató de la caja , se acercó a ella, y se disponía a abrirla cuando  un colega le pidió un tinto. Yo estaba a unos diez metros de ahí, cuando se escucho la explosión. La señora zombie se regresó y abrió la caja, que no era más que un explosivo que le hizo estallar media cara, lanzándola a ella y al compañero lejos por los aires. Al resto nos dejo aturdidos y sordos. Esa vaina ya se había puesto muy pesada y peligrosa. Al compañero taxista tuvieron que cogerle varios puntos en la cara y como no pudo trabajar por que estuvo incapacitado, el dueño del taxi lo despidió. Ya no volvimos a tomar tinto en ninguna de las dos partes.


De lo que ocurrió después no fui testigo, me lo conto un compañero al que le dio por parquear ahí, porque estaba lloviendo mucho. Después de varias semanas, desde que había ocurrido lo de la explosión, tanto monas como zombies, no se habían ido del lugar. No habían vuelto a pelear, pero tampoco vendían nada.

El único cliente que iba al lugar y que solo se la pasaba donde las monas era don Guillermo Duarte. El mismo taxista fastidioso y borracho que jodía cada noche. Como esa noche llovía mucho las monas estaban escampando debajo de un parasol gigante, mientras que los zombies permanecían mojándose sin importarles nada. Don Guillermo Duarte, llegó a eso de la media noche y de nuevo estacionó mal su taxi, pues casi atropella a una de las monas. 

Llamó a una de ellas para que se acercara a su carro y esta  pese a la lluvia lo hizo con la esperanza de hacer la primera venta de la noche. No fue así. Don Guillermo la agarró de la mano y al parecer empezó a decirle morbosidades y groserias que la ofendieron. Luego comenzó a gritar, don Guillermo Duarte se bajó del taxi todo borracho y  se fué tambaleando hacia donde se encontraban las monas.

Se puso agresivo, grosero y comenzó a tocar más de la cuenta a una de ellas, se cayó el parasol y su amiga intento ayudarla sin éxito, entonces Don Guillermo la tomó por el brazo y la tiró contra el piso mojado. Los gritos no se hicieron esperar y comenzó a arrastrar a una de ellas hasta su taxi, solo se le oía decir: 

-“venga cosita le doy la vueltica que le había prometido a la Calera… venga  no se haga de rogar que le va a gustar...ahora si me va a compensar tantas noches que vine solo a verla y no me paró bolas"


La cosa estaba muy grave y don Guillermo golpeó a la mona mientras la seguía arrastrando hacia el carro, pese a los gritos de las dos mujeres, nadie acudió a ayudarle. Llovía mucho, estaba muy tarde y casi no había nadie a esa hora en la calle.

Pero don Guillermo no pudo lograr su objetivo y nunca llevó a ninguna de las monas a La Calera. De la nada aparecieron los dos zombies y pesar de ser escuálidos y enclenques le hicieron frente. Don Guillermo Duarte se les burló y empujo a uno lejos del taxi, con lo que no contaba era que esos seres decrépitos y podridos seguían siendo zombies , así que se lanzaron encima, uno a su cabeza y el otro al pecho. En un instante uno de ellos tenía el corazón del viejo entre sus podridos dientes y lo masticaba con placer, mientras que el otro saboreaba sus sesos reposados en su cabeza de pocas y delgadas canas. Cuando por fin las monas habían dejado de gritar, luego del horrible espectáculo, se acercaron temerosas a los zombies y por primera vez en casi seis meses de aquella guerra, no hubo ni desprecios ni actos de sabotaje.  

Las  mujeres permanecieron con los zombies bajo el gran parasol protegiéndose de la lluvia; Los zombies seguían masticando los restos de Don Guillermo Duarte, cuyas tripas y sesos ahora era pedazos que  flotaban sobre los charcos y se iban a las alcantarillas.


 

Después de esto, los dejamos de ver por un tiempo hasta que ocurrió la gran sorpresa, hace ya 7 meses: tanto las monas como los zombies regresaron juntos una noche de octubre; pero esta vez no solo traían los termos llenos del tinto de siempre. Ahora, habían hecho en compañía una cafetería completa en el sitio donde antes se hacían los zombies. Ya no solo vendían café; ahora también había café con leche, agua de panela, agua aromática, pan, huevos, caldo y finalmente desayunos completos para quienes amanecíamos en el lugar. 
Pronto montaron todo un emporio y hasta tuvieron que contratar varios ñeritos del sector para que nos cuidaran los taxis y también los lavaran, lo que hacían muy juiciosos por el miedo a ser devorados por sus patrones monstruosos.

Nos sorprendimos aún mas cuando supimos que las monas se habían casado con los dos zombies; ´-aunque pareciera increíble era cierto- aunque no dejaba de ser grotesco y motivo de todas nuetra cochina envidia verlos besándose a cada rato....que de buenas esos zombies! A lo último nos terminamos por acostumbrar, y no volvimos a abandonar el lugar. Ahora, solo estamos esperando a que nazca en dos meses el primero de sus hijos para ver quien gana las apuestas: unos dicen que nacerá normal, otros que será un zombie podrido y sin partes como su padre y otros dicen que será mitad normal y mitad podrido. Para ser sinceros, con toda la plata que tiene ahora, ¿a quien le importa?, por lo menos a mi ni me va ni me viene... que hagan lo que quieran...igual no es mi problema. 



FIN
 
































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